La globalización ha cambiado el comercio de las
armas. Las empresas fabricantes de armas, que operan
desde un creciente número
de países, obtienen los componentes
para esas armas en muchas partes del mundo.
Muchas veces montan sus productos en países
donde los controles sobre el destino
final de éstos son poco
estrictos. Así, muy fácilmente, las armas van a parar a manos de quien
no debería tenerlas.
Cada año, las armas convencionales matan
a al menos 300.000
personas, y muchas más mueren, son heridas, sufren
abusos,
desplazamientos forzados, y lo pierden todo como resultado
de la
violencia armada.
Las crecientes lagunas jurídicas en los controles
nacionales
demuestran la necesidad de establecer reglas globales para
responder a este comercio global.
Es hora de apostar por un Tratado Internacional
efectivo sobre comercio de armas.
"Armas
sin fronteras: Por qué el comercio globalizado
requiere controles globales" (documento
.pdf 234 Kb)
|