Asimismo, estamos presenciando un cambio
a largo plazo en el que las armas se están convirtiendo en una
parte integral de la vida – y, por consiguiente,
en un instrumento letal cada vez más común – en
comunidades y ciudades de todo el mundo. La posesión
y uso de armas cada vez más mortíferas se
está convirtiendo en la norma.
El reto que afronta la comunidad internacional es urgente:
los gobiernos deben cooperar para controlar y limitar las
transferencias de armas y la proliferación de su
producción. En contra de los que argumentan que
no se puede hacer nada para controlar la entrada de armamento,
Oxfam y Amnistía Internacional creemos que si es
posible.
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