| Amnistía Internacional e Intermón
Oxfam piden a Zapatero un compromiso público para impulsar
un Tratado Internacional sobre el comercio de armas
9 de julio del 2004- Amnistía Internacional
e Intermón Oxfam han pedido al Presidente del Gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero, un compromiso
público para impulsar un Tratado Internacional que
controle el comercio de armas, coincidiendo con el Día
Internacional para la Destrucción de Armas. Centrados
en la búsqueda de armas nucleares, químicas
y biológicas, los gobiernos ignoran las verdaderas
armas de destrucción masiva, las armas ligeras que
cada minuto matan a una persona en el mundo.
Con una entrega simbólica de armas destruidas en
el Palacio de la Moncloa, las dos organizaciones piden un
compromiso serio para impulsar el control del comercio de
armas. Para Amnistía Internacional e Intermón
Oxfam, que España impulse dicho Tratado puede ser
un gran espaldarazo al mismo. Hasta el momento, 10 países
ya lo apoyan (Costa Rica, Mali, Camboya, Finlandia, Islandia,
Kenia, Eslovenia, Brasil, Holanda y Macedonia).
Este acto forma parte de las actividades que se han realizado
a lo largo de la Semana de Acción Global contra las
armas ligueras en más de 40 países del mundo.
Acciones en las que víctimas de los efectos de las
armas están participando en actos simbólicos
de destrucción de las mismas. Todo ello forma parte
de la campaña internacional Armas Bajo Control, liderada
por Amnistía Internacional, Intermón Oxfam
e IANSA.
En estos momentos existe un arma por cada diez habitantes
en el planeta, y aunque cada año se destruyen alrededor
de 800.000 armas, el escaso control del comercio de armas
no deja de crecer. Por cada arma que se destruye, se construyen
diez nuevas. Cuando se hace mal uso de las armas, éstas
pueden causar cientos de miles de muertes y muchos más
daños tanto a los derechos humanos, como al desarrollo
de los países. La proliferación de armas sin
control, no sólo viola el derecho fundamental de
las personas, sino que genera pobreza, negando a millones
de personas el derecho a una vida digna, y a servicios fundamentales
como la educación o la salud, o se interrumpe la
actividad económica.
¿Armas o desarrollo?
Amnistía Internacional e Intermón Oxfam
han presentado también hoy un informe titulado ¿Armas
o Desarrollo?, que analiza el impacto de la compra de
armas sobre el desarrollo sostenible. En este informe, ambas
organizaciones denuncian la actitud de países que
destinan grandes recursos a la compra de armamento en detrimento
de las partidas sociales y de reducción de la pobreza,
así como la actitud de países ricos, que no
valoran las consecuencias que sobre el desarrollo humano
tiene la exportación de armas.
Seis países en desarrollo (Eritrea, Burundi, Omán,
Siria, Pakistán y Birmania) gastan más en
armamento que, conjuntamente, en educación y salud.
Eritrea es, en este sentido, el país con peores registros,
ya que gasta casi cuatro veces más en defensa que
en educación y salud. En África Subsahariana
el gasto militar creció en un 47% en la segunda mitad
de los años 90; en el mismo período la esperanza
de vida descendió de los 50 a los 46 años.
El documento relata algunos casos de gastos desmesurados
en defensa que suponen un elevado coste de oportunidad para
la inversión en servicios sociales y reducción
de la pobreza:
- Los 6.000 millones de dólares que el gobierno de
Sudáfrica ha invertido en los últimos cuatro
años para comprar fragatas, submarinos, aviones y
helicópteros de combate a cuatro países europeos,
podrían haber sufragado el tratamiento y la terapia
anti-sida de los 5 millones de sudafricanos enfermos de
sida durante dos años. La partida actual del gobierno
sudafricano para combatir el sida asciende a menos de 54
millones de dólares anuales, menos del 1% del coste
de la partida de estos transportes de defensa. Cada año
mueren 250.000 personas como consecuencia del sida en Sudáfrica.
- El gobierno de India ha cerrado este mismo año
un acuerdo con Rusia para la compra del portaaviones Gorshkov
por valor de 1.500 millones de dólares. En un país
con 300 millones de personas con ingresos inferiores a un
dólar diario, el coste del portaaviones podría
haber servido para distribuir subsidios básicos a
más de un millón de familias durante un año.
A menudo el comercio de armas facilita también que
los recursos naturales de un país, en lugar de ser
utilizados para el desarrollo social, sean explotados únicamente
en beneficio de unos pocos. Es el caso de Sudán,
donde desde el descubrimiento de petróleo en su subsuelo
y la construcción del oleoducto del Mar Rojo, el
presupuesto militar se ha multiplicado por cuatro.
Los países vendedores incumplen sus promesas
El informe ¿Armas o Desarrollo? analiza también
el papel que juegan 17 de los principales países
fabricantes de armas y material militar. Todos ellos han
firmado acuerdos que incluyen la promesa de valorar, antes
de exportar las armas, el impacto que esa exportación
pueda tener sobre el desarrollo sostenible. Sin embargo...
- Sólo 4 países (Suecia, Holanda, Gran Bretaña
y Bulgaria) han denegado en alguna ocasión una venta
de armas por el impacto que pudiera tener sobre el desarrollo
del país de destino.
- 7 países (un 40%) señalan que no se les
ocurriría denegar un exportación por factores
de desarrollo, a pesar de que todos ellos han firmado acuerdos
en sentido contrario.
- El 90% de los países ricos exportadores de armas
no tienen un sistema para medir el impacto de las ventas
de armas sobre el desarrollo sostenible.
Contacto para Medios de Comunicación:
Sección Española de Amnistía Internacional:
Carmen López, Tel., 91 310 12 77 ó 630 746
802
Intermón Oxfam: Héctor Oliva, Tel. 93 482
07 94 ó 699 075 276
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