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18 de febrero del 2004- Amnistía Internacional,
Greenpeace e Intermón Oxfam reclaman al Gobierno
que detalle las medidas que ha adoptado para garantizar
que las importantes cantidades de munición exportada
a los países subsaharianos en los últimos
años no están siendo destinadas a uso militar.
Por ejemplo, sólo en el año 2002 se exportaron
a un país como Ghana, de menos de 20 millones de
habitantes, más de 500 millones de municiones. Según
el Gobierno, se trata de "cartuchos de caza".
La falta de transparencia del Gobierno en materia de comercio
de armas impide conocer el destino final y el uso real de
esta munición.
Estas ONG difundieron el pasado 29 de enero el informe:
"Análisis de las exportaciones de armamento
2002" elaborado por la Escuela de Cultura de Paz
de la Universidad Autónoma de Barcelona. En dicho
informe se expresaba una gran preocupación por el
hecho de que España exportaba grandes cantidades
de municiones a países subsaharianos, en apariencia
obuses, tanto por el peso como por el importe de lo exportado.
El Gobierno respondió al día siguiente señalando
que lo indicado como "unidades" en el Registro
de Aduanas, debía interpretarse como "miles
de unidades", así como que no se trataba de
armamento militar, sino de "munición de caza
regular". En su comunicado, el Gobierno aludía
a que las exportaciones a las que se refieren las ONG corresponden
a envíos con cargo a las posiciones estadísticas
93062100 (cartuchos para escopeta), 93063091 (cartuchos
de percusión central) y 93062940 (vainas).
"Se trata de la primera vez que el Gobierno aporta
datos concretos sobre unas exportaciones que venimos denunciando
desde 1999, no sólo en nuestros informes, sino también
diversos diputados mediante intervenciones parlamentarias",
afirma Vicenç Fisas, director de la Escuela de Cultura
de Paz.
No obstante, con el fin de evitar futuras discrepancias
en las interpretaciones de las estadísticas, las
organizaciones han remitido una carta a la Secretaría
de Estado de Comercio y Turismo, pidiendo al Gobierno copia
de la documentación oficial referente a las inspecciones
físicas de las municiones realizadas en el año
2001 y a otras posibles comprobaciones posteriores.
¿Armas con destino militar?
Asimismo las ONG instan al Gobierno a que explique públicamente
qué medidas ha adoptado para garantizar que el uso
final de las municiones exportadas a los países subsaharianos
no es militar.
A pesar de que el Gobierno afirma que las municiones que
exporta son exclusivamente para uso deportivo, para las
organizaciones existe un riesgo serio y fundamentado de
que el uso final de esas municiones sea militar. Los centros
de investigación más prestigiosos, como el
Small Arms Survey, consideran en sus estudios las
partidas arancelarias mencionadas por el Gobierno, ya que
dichas partidas a menudo incluyen material de uso militar.
Además, la Unión Europea ha impuesto restricciones
a las exportaciones de este tipo de municiones a países
sujetos a embargo armamentístico, como Myanmar, Sudán
o Zimbabwe, puesto que las considera susceptibles de ser
desviadas para uso militar o represivo. "Algunos países
de destino de las municiones españolas son especialmente
preocupantes, como es el caso de Ghana, país que
reconoce que es el centro del desvío ilegal de armamento
a otros países en conflicto de la región",
afirma Daniel Luz, investigador en desarme.
"El hecho de que sólo en el 2002 se hayan vendido
más de 500 millones de cartuchos a un solo país
como Ghana, de menos de 20 millones de habitantes, induce,
como mínimo, a dudar sobre el uso deportivo de dichas
municiones; y más si tenemos en cuenta que este volumen
de ventas se viene registrando desde mediados de los años
90", continúa Luz.
Falta de transparencia
Finalmente, las ONG han reiterado a la Secretaría
su interés en seguir discutiendo los criterios que
la Junta Interministerial de Material de Defensa y Doble
Uso toma en consideración para la aprobación
o denegación de las solicitudes de exportación
de determinados productos a determinados países.
Y una vez más, recuerda al Ejecutivo su responsabilidad
de mejorar la transparencia sobre las exportaciones de armas:
"La información presentada por el Gobierno llega
siempre con retraso al Parlamento. Además, no se
detalla los destinatarios finales y no se cruzan todas las
categorías de productos, importes y destinos, por
lo que es imposible hacer recomendaciones que impulsen una
política preventiva", concluye Fisas.
Más información en el informe Análisis
de las exportaciones de armamento 2002.
Escuela de Cultura de Paz: Daniel Luz, 93 581 17
32
Intermón Oxfam: Héctor Oliva, 93 482
07 94 / 699 075 276
Amnistía Internacional: Ángel Gonzalo,
91 310 12 77 / 630 746 802
Greenpeace: Asensio Rodríguez, 91 444 14 00
/ 609 50 39 74
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