Es necesario prevenir el uso inadecuado
de las armas por la policía
23 de febrero del 2004.- En muchos países,
la policía y los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley ejercen indebidamente su derecho al uso de
la fuerza, lo que tiene consecuencias mortales. La mayoría
de las fuerzas policiales están armadas pero no han
sido entrenadas adecuadamente para valorar cómo y
cuando deben utilizar sus armas; sin embargo, con voluntad
política este hecho puede ser corregido y pueden
salvarse muchas vidas.
Estas son las principales conclusiones del informe Armas
y mantenimiento del orden: Normas de derechos humanos para
los agentes de policía, que se centra en
cómo los gobiernos deberían actuar para controlar
el uso de las armas por la policía y los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley. El informe ha sido elaborado
por Amnistía Internacional dentro de la campaña
Armas bajo Control y es el primero de una serie de
informes temáticos que serán elaborados por
Amnistía Internacional, Intermón Oxfam e IANSA
durante la campaña. Armas bajo Control es
una campaña global que pretende contener el comercio
de armas para que la población esté a salvo
de la violencia armada.
El informe de Amnistía Internacional es una llamada
a la rendición de cuentas en el uso de armas de fuego
por policías y funcionarios encargados de hacer cumplir
la ley. El papel de la policía en sus comunidades
es servir al bien público y la utilización
de sus armas debe ser acorde con este papel. Las normas
internacionales son claras: las armas de fuego deben ser
la excepción en el mantenimiento del orden y no la
regla. Sólo deben ser utilizadas cuando resulte estrictamente
necesario para proteger la vida. La facultad de llevar armas
de fuego conlleva una enorme responsabilidad en asegurar
que sean utilizadas de manera legítima. "Este
informe debería ser leído por la policía
en cada país" ha dicho Bárbara Frey,
Relatora Especial de Naciones Unidas sobre armas ligeras
y Derechos Humanos.
Normas para regular el uso de armas
"Existen normas internacionales que regulan el uso
legítimo de armas y otros métodos empleados
por la policía y los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley, pero en muchos países estas normas
no se están respetando" -ha declarado Amnistía
Internacional. Entre ellas, se encuentran el Código
de Conducta para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir
la Ley y los Principios Básicos sobre el Empleo
de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados
de Hacer Cumplir la Ley, ambos de Naciones Unidas.
"A la policía se le debe autorizar en algunos
casos el uso de la fuerza, incluida la fuerza letal, para
permitir que cumpla con su deber de proteger a las personas
y también para protegerse a sí misma y a los
demás de ataques que pongan en riesgo su vida. Sin
embargo, la fuerza no puede ser arbitraria, sino que debe
emplearse de forma proporcionada, lícita y cuando
sea necesaria. Y, lo que es más importante, sólo
debe utilizarse en defensa propia o frente a un peligro
inminente de muerte o lesiones graves"- declara un
policía experto en armas de fuego que ha asesorado
en esta campaña.
Para que la policía pueda cumplir con este principio
fundamental es imprescindible que reciba una capacitación
exhaustiva en materia de evaluación táctica
del peligro, de modo que pueda determinar en cada situación
si el uso de la fuerza, incluida la fuerza letal, es proporcionado,
necesario y lícito.
"Muchas policías en el mundo son entrenadas
para saber cómo disparar un arma de fuego, pero no
para decidir si el arma debería ser disparada o cuándo.
Y muy pocos gobiernos han incorporado las normas de Naciones
Unidas en su legislación nacional, o muestran respeto
por ellas en la práctica" - ha declarado Amnistía
Internacional.
Formación en derechos humanos
En muchos casos, esto es debido a que los recursos disponibles
para formación son insuficientes. Sin embargo, el
uso indebido e impune de las armas por parte de los cuerpos
de seguridad es muy peligroso. Cuando la sociedad no puede
confiar en que la policía ejerza responsablemente
su derecho al uso de la fuerza, es probable que quiera conservar
las armas y que incluso las utilice, perpetuando así
la espiral de proliferación de armas y violencia.
Abundan los ejemplos de falta de observación por
la policía de las normas del uso de armas:
- En Timor Oriental las Naciones Unidas crearon
y entrenaron un nuevo servicio de policía, pero
la formación inicialmente se limitó a tres
meses. Mientras que los oficiales eran formados en habilidades
técnicas que les permitieran apuntar y disparar
un arma, recibieron poca o ninguna formación para
evaluar las amenazas o utilizar las armas de acuerdo con
las normas de Naciones Unidas. Más aun, no hay
una supervisión efectiva y mecanismos de rendición
de cuentas para la policía.
- El Código de Conducta de Naciones Unidas establece
que, entre otras cosas, las policías y funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley "deben ser representativas
de la comunidad, y rendir cuentas ante ella". Sin
embargo, diversos testimonios de las comunidades más
pobres de Río de Janeiro, Brasil, muestran
como la práctica policial es discriminatoria contra
ellos, frecuentemente con consecuencias mortales.
- Los Principios Básicos de Naciones Unidas establecen
que las armas de fuego deberían ser utilizadas
por la policía en casos de defensa propia o en
situaciones de peligro eminente contra la vida. En Jamaica,
que tiene el más alto índice de disparos
de la policía per cápita del mundo,
las pruebas repetidamente contradicen las afirmaciones
policiales de que ellos fueron disparados primero, e indica
por el contrario un preocupante patrón de ejecuciones
extrajudiciales.
Sin embargo, hay algunos ejemplos alentadores de buenas
prácticas que el informe destaca:
- Sudáfrica ha cambiado recientemente una
ley de tiempos del Apartheid que permitía a la
policía disparar a sospechosos de robo, tráfico
de drogas, fugas y otros sin que hubiera una amenaza directa
para las vidas de la policía o la población.
- En Camboya, un proyecto financiado por la UE
está mejorando la seguridad en el almacenamiento
de las armas de la policía.
Llamamiento de las ONG a todos los gobiernos del mundo
Amnistía Internacional, Intermón Oxfam e
IANSA hacen un llamamiento a todos los gobiernos del mundo
para:
- Apoyar y promover la incorporación tanto en
la legislación como en la práctica de las
Normas de Naciones Unidas sobre el Uso de la fuerza y
de las Armas de Fuego por los Funcionarios encargados
de hacer cumplir la ley, como ha pedido Bárbara
Frey, Relatora Especial sobre Armas Ligeras y Derechos
Humanos. En el caso de España, dichas normas
deberían aplicarse a todos los cuerpos y fuerzas
de seguridad del Estado: policía nacional, guardia
civil, policías autonómicas y policías
locales.
- Promover la adhesión a las Normas de Naciones
Unidas sobre el Uso de la Fuerza y de las Armas de Fuego
por los Funcionarios Encargados de hacer cumplir la ley,
en el Programa de Acción para la Prevención,
Combate y Erradicación del Comercio Ilícito
de pequeñas armas y armas ligeras en todos sus
aspectos, el cual será discutido en el año
2005 y revisado en el 2006.
- Tener en cuenta el respeto de las normas de Naciones
Unidas en el momento de autorizar la exportación
o la venta de armas a fuerzas o agentes de seguridad.
Ningún gobierno debería suministrar armas
de fuego, munición u otras armas si hay un riesgo
de abuso por parte de los destinatarios finales.
"Los países e instituciones donantes pueden
desarrollar un papel clave para asegurar que la policía
se adhiere a las normas internacionales para el uso de las
armas de fuego, así como garantizar que cualquier
proyecto internacional de asistencia a la policía
que ellos financian cumple con estos principios" -
declara Amnistía Internacional.
En este sentido, es necesario recordar que España
tiene diversos proyectos de asistencia y formación
de policías en terceros países, como Albania,
Bosnia-Herzegovina, Guatemala, Irak,
Kosovo, Mozambique, Timor Oriental,
etc.
Llamamiento de las ONG al gobierno de España
Amnistía Internacional, IANSA e Intermón
Oxfam hacen también un llamamiento a España
para que, junto a las anteriores:
- Promueva la aprobación de normas que regulen
el uso de las armas y la fuerza por parte de las fuerzas
de seguridad, independientemente de su carácter
civil o militar, y se ajusten a los estándares
internacionales y las normas de Naciones Unidas.
- Promueva la formación de las fuerzas de seguridad
en el uso de armas, en especial sobre cuándo deben
usarse y en qué grado e intensidad, en base a los
principios de proporcionalidad, inevitabilidad, legalidad
y último recurso.
- Asegure que en la formación y asistencia a policías
de terceros países se toman medidas para asegurar
el cumplimiento de los estándares internacionales
y la aplicación de medidas de control de los arsenales
para evitar robos o su mala utilización.
Más información en el documento Armas
y mantenimiento del orden: Normas de derechos humanos para
los agentes de policía
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