Hasta 2004, el barrio de Bel Air
en Puerto Príncipe
no era considerado una zona particularmente
violenta. Sin embargo,
situado a sólo tres manzanas del Palacio Nacional
en Puerto
Príncipe, tras la partida del entonces Presidente
Aristide se convirtió en un
hervidero de enfrentamientos armados. La administración
del Primer Ministro Latortue destituyó a
muchos funcionarios de Estado partidarios
de Aristide, les acusó de crímenes
y ordenó a la policía
que les arrestara. Los funcionarios se resistieron y pidieron
que se les restituyera sus puestos de trabajo; y también
exigieron la vuelta de Aristide.
Durante
el estallido de violencia que siguió a este
hecho, grupos de derechos humanos han acusado tanto a
la Policía
Nacional, como a los grupos armados de cometer numerosos
abusos contra civiles inocentes
atrapados en el medio, por ejemplo, casos de
posibles ejecuciones extrajudiciales y homicidios ilegítimos
por parte de la policía. Yvonne, de 29 años,
es una de estas víctimas. Describió el
ataque que tuvo lugar el 18 de agosto
de 2005: “
Hacia las siete de la tarde, un grupo
de delincuentes vino a mi casa. Eran
cinco hombres y cuatro mujeres.
Llevaban pañuelos de colores
e iban armados. Tenían
ametralladoras,… muchas armas.
Los hombres no paraban de disparar
e irrumpieron en la casa. Me golpearon y me violaron en
mi casa”.
“Antes no había tanta violencia. Los delincuentes
matan a la gente; la policía
mata a la gente. No hay nadie que nos proteja cuando
empiezan a pelear. Las mujeres son violadas constantemente”. Las organizaciones de derechos humanos han documentado
asesinatos y secuestros cometidos por muchos de esos grupos
armados; ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por
la Policía Nacional haitiana;
y muertes causadas supuestamente por disparos
indiscriminados por parte de soldados de NNUU. También
se cree que el número de violaciones
que tienen lugar en Puerto Príncipe
está directamente
vinculado a la proliferación
de armas.
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