| Jale, de una zona al norte de Uganda
En el ataque mataron a toda mi familia
"En medio de la noche, cuando todos dormíamos,
vinieron unos 50 karamajong armados y atacaron el pueblo.
Lo rodearon e incendiaron las viviendas. Esa noche murieron
58 personas en el ataque. Habían venido únicamente
a vengar la muerte de dos de sus combatientes. Murió
un anciano, más de 35 mujeres y el resto niños
y niñas. Muchos perecieron en sus casas, y los que
trataban de huir fueron abatidos a tiros.
Yo logré escapar del fuego y los disparos y conseguí
ocultarme en una cueva en las montañas. Aunque no
salí indemne: recibí un balazo en la mano.
En el ataque mataron a toda mi familia: a mis esposas y
todos mis hijos e hijas. El mayor tenía 15 años,
los demás 13, 8, 5, 3. y el más pequeño
sólo 6 meses.
La vida ahora es muy difícil. No puedo regresar
a ese lugar terrible, ni siquiera de día. Es demasiado
traumático. Antes del ataque lo tenía todo.
Ahora no tengo nada y vivo de lo que me prestan otros familiares.
Antes de que los karamagong tuvieran
tantas armas no había
problemas entre nosotros. Venían en la estación
seca con sus animales y se marchaban con las lluvias. Intercambiábamos
ganado y comida. Pero cuando consiguieron armas empezaron
a matar gente y todo cambió.
Si regresaran con armas sería muy difícil
volver a vivir así, pero si lo hacen sin armas, la
vida aún podría ser posible."
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